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La Mariguana desde la perspectiva de la Salud

José Antonio Paulín Badillo
Médico Especialista en Medicina Preventiva
Maestro en Salud Pública

El pasado 8 de noviembre la Senadora Olga Sánchez Cordero y el grupo parlamentario de MORENA presentaron una iniciativa para la regulación del cannabis. Este es un tema que dará mucho de qué hablar y, por el bien de todos, dicha discusión pública deberá ser lo mejor informada posible.

Para llevar a cabo esta regulación se propone la creación del Instituto Mexicano de Regulación y Control del Cannabis, como órgano desconcentrado de la Secretaría de Salud (es decir, con cierta independencia de la misma) en el cual tendrían participación equipos multidisciplinarios y un consejo ciudadano. En este sentido es muy ilustrativo que no se haya encargado esta responsabilidad a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), cuyo papel ha dejado mucho que desear.

La iniciativa contempla distintos usos de la marihuana. Uno de ellos es el médico, con el cual se busca facilitar el acceso a fármacos derivados de esta planta, los cuales han mostrado efectividad para el tratamiento de diversas enfermedades como la esclerosis múltiple, epilepsia y las náuseas provocadas por el tratamiento contra el cáncer, por mencionar algunas.

Es importante recalcar el mencionado concepto de “acceso”, esto significa que para que la ley cumpla su objetivo en este rubro, el Estado deberá asegurar que tales medicamentos estén disponibles físicamente, que no impliquen gastos onerosos a las personas y que sean culturalmente aceptables para las mismas.

Un elemento básico para lograr lo anterior es la información adecuada, la iniciativa estipula que las farmacias deberán brindar información y orientación a los usuarios, para lo cual se deberá acelerar la profesionalización del personal de las farmacias, tanto privadas como públicas, que tanta falta hace para despachar todo tipo de medicamentos; así como establecer controles a las cadenas farmacéuticas para que no incurran en conductas antiéticas.

Otro uso es el llamado “terapéutico”, el cual se refiere a usos de la mariguana para tratar afecciones que no requerirían receta médica, por ejemplo, pomadas para dolores leves. En estos casos, aunque sean productos de venta sin receta su control de calidad no debería ser menos estricto.

También se habla de un uso científico, ya que se planean realizar investigaciones oficiales sobre distintos aspectos de la planta, incluso investigaciones de ciencias sociales. En este tenor la propuesta también menciona que se realizarán evaluaciones de esta política pública, lo cual es fundamental para su mejora constante.

Finalmente, los usos más polémicos contemplados en la iniciativa de ley son el uso por motivos personales y el comercial, los cuales se encuentran relacionados. Para abordar estos temas, debemos saber que existen diversos tipos de consumidores de marihuana para usos no médicos o terapéuticos, desde los que la consumen una sola vez, quienes lo hacen de manera ocasional, los habituales y en quienes genera adicción (hasta 10% de los que la han probado alguna vez y 33% de los consumidores habituales de acuerdo con el Ministerio de Sanidad y Consumo de España).

Si bien es cierto que su capacidad de producir adicción es menor en comparación con el tabaco, se debe tomar en cuenta que fumar mariguana puede provocar al igual que el tabaquismo enfermedades respiratorias que pueden llegar hasta el cáncer; además que por sus efectos intoxicantes las personas pueden incurrir en situaciones peligrosas como sucede con el alcohol.

Por lo tanto, el cambio de paradigma sobre el cannabis de un enfoque punitivo a un enfoque de salud pública no debe confundirse con un fomento de los efectos nocivos de la misma, por lo que el entendimiento de las causas biológicas y sociales de la adicción, así como su detección y tratamiento deberán ser pilares fundamentales de esta política.

La iniciativa propone permitir la producción para autoconsumo en propiedad privada y da a entender que esta puede ser de forma individual o a través de cooperativas. En este sentido los reglamentos de la ley deberán ser muy claros y fáciles de seguir para evitar que una excesiva burocratización desincentive el apego al marco legal.

Sobre el uso comercial, también se permitiría la producción con estos fines, así como su comercialización en puntos de venta específicos exclusivos para adultos; todo esto supervisado por el mencionado Instituto. Los productos deberán estar envasados y etiquetados de tal manera que se contribuya a reducir los posibles riesgos de su uso, y no podrá hacerse difusión de los mismos. Respecto a este uso, la ley y otras disposiciones tendrán que profundizar más para lograr que los impuestos recaudados sean efectivamente usados para la prevención y tratamiento de los problemas relacionados con la marihuana.

Para concluir, es muy importante decir que se contempla la protección de terceros por el uso de la mariguana, en especial de los menores de edad, por lo que estará penado involucrarlos en cualquier punto de los procesos del uso personal y comercial. También se mencionan restricciones a su uso en espacios cerrados como el tabaco y respecto a su combinación con el volante como en el caso del alcohol; pero habrá que profundizar más en estas cuestiones, así como en las medidas para prevenir su uso durante el embarazo y la lactancia.

Por todo lo anterior los invito a que, como sociedad, contribuyamos en este esfuerzo de pasar de los tabúes a las políticas de salud pública.

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