| |

#Andanzas: Viva el patriarcado y la importancia de abrir el espacio público al debate

Advertencia: no es una apología al patiarcado, es una defensa a la libertad de expresión.

Relato sobre una pinta

Llegas temprano a la universidad. Clase de 7 o 9, depende cuánto valores tus horas de sueño. Hace frío. No has desayunado, vas semi somnoliento y medio leíste las copias de hoy. Estudias en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la BUAP. Tienes como 19 años. Estás acostumbrado a ver gente comprometida con la contra cultura. Ves grupos feministas con pañuelos verdes y reaccionarios al sistema con ropa distinta a la tuya. Decides no tomar postura en ninguna de las causas. Subes a tu edificio y ves escritos con pintura verde consignas de liberalización femenina. Como no tienes mayor tara mental, apoyas o simpatizas con tus compañeras que exigen respeto a su persona. Si te piden ayuda, le entras, por mera empatía. Supongamos, por fines prácticos, que eres hombre y te llamas Santiago.

Sobre esas pintas escuchas diversas opiniones: Está bien, hay que invadir el espacio público; es dañar el patrimonio. Profesores toman postura. Las pintas te dan igual, de todos modos, no era importante la pinta sino el mensaje. Entiendes que es importante el respeto.

Días después llegas a la misma hora a la universidad. Encuentras que alguien pinta “Viva el patriarcado”, enemigo y antítesis natural del feminismo, en un espacio muy cercano al primer mensaje y con el mismo color, el verde que hoy se ocupa para apoyar el aborto legal.

Para ti, que decides creer primero en la libertad de expresión que, en la legitimidad del mensaje, apoyas no el significado de la pinta, sino la posibilidad de que tanto Mariana y Paola invadan el espacio público para exigir respeto a lo femenino como el que Demetrio y Gonzalo externen que ven algo no tan pernicioso en las estructuras patriarcales de la sociedad contemporánea. Vamos, la libertad de manifestación, ante todo. Curiosamente, tu no tomas partido a favor o en contra del patriarcado, sólo defiendes la libertad de expresarse. Eres mal visto.

Pues qué crees, como ahora no es políticamente correcto defender una postura que no es la liberalización femenina tu opinión es menos válida, es más: no tienes manera igualitaria de expresarla, pues apenas la dirección de la facultad se percató de ese mensaje antipopular decidió pintar ambos muros.

Ni para Dios ni para el diablo.

No es trascendente si los medios de comunicación e interlocución se hicieron para la sana discusión pública, como no es políticamente correcto defender la contra del feminismo, tu voz se pierde entre los ensordecedores gritos de quienes intentan ahogar tu mensaje. Qué importa que el diálogo nos haga mejores, tener la razón es lo deseado, ni pensar si para eso le quitas la oportunidad de ser escuchado al otro.

La imposibilidad por escuchar al otro

Esta quizás es una muestra muy superficial, en temas de liberación femenina es muy fácil estar de acuerdo con ello, pues rara vez se encuentra un argumento en contra. Debo aceptar que no soy feminista, en dado caso sería un hombre aliado, pero me considero un impulsor de los derechos civiles y políticos, aún con un sentido del humor muy ácido.

Mi reclamo hoy gira en torno a la incapacidad que tenemos como sociedad para escuchar al otro, pensamos que tenemos la razón y punto. Estamos en riesgo de hegemonizar el pensamiento con lo políticamente correcto, cerrando el canal de diálogo a un interlocutor distinto, alguien que no piensa como yo. El espacio público es reclamado hoy por los progresistas, incluyéndome en algunos temas, y le cerramos el paso a los conservadores. ¿Por qué? Quién sabe. ¿Perdemos algo por escucharlos? Hoy no se trata de arriba el patriarcado y abajo el feminismo o viceversa. Hoy se trata de abrir el diálogo y que la cosa pública mejore.

La lucha por la democracia y la libertad de expresión está muriendo en manos de gente muy parecida a la que la conquistó, irónico, ¿no?

Recomendación: En defensa de la intolerancia de Zizek.

Deja un comentario