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Callejones: La seguridad nacional como excusa

Imagen: Twitter

 

Para efectos de la ley que la regula, la seguridad nacional (SN), se entiende  como las acciones destinadas de manera inmediata y directa a mantener la  integridad, estabilidad y permanencia del Estado Mexicano, si así lo marca la ley.

¿El audio del accidente del pasado 24 de diciembre puede poner en peligro la integridad, estabilidad y permanencia del Estado Mexicano? por supuesto que no, si de un audio depende la integridad de México, podríamos asumir lo siguiente: o el país atraviesa una  fragilidad insalvable o resulta una exageración política.

Por supuesto, no faltará quien argumente que hay cosas que en efecto, deben quedar reservadas por motivos de prudencia política y uno que otro aspecto técnico. Al final, lo que es un hecho, es que el concepto “Seguridad Nacional” es sumamente ambiguo, laxo e inexacto, sus fronteras son porosas ¿por dónde comienza y hasta dónde termina la SN? Nadie sabe con certeza.

Volviendo al argumento, el de “reservar la información por motivos de seguridad nacional” sin duda, replica las falacias del concepto mismo. Al final del día, como toda falacia, al momento de la prueba operativa, ésta no se sostiene. Claro está que no es ni el primer, ni el único como tampoco será el último caso que se presente, desde Vicente Fox y hasta nuestros días, el argumento ha subsistido para evitar transparentar compras, audios, documentos entre otros. Como se ha advertido previamente, el problema no es el gobierno en turno per sé, sino que el paraguas conceptual bajo el cual se esquematiza nuestro sistema de seguridad, tiene un marco caduco y operacional cuestionable.

Recordando un poco los argumentos, podríamos afirmar en tono irónico lo siguiente: si la simple mención de que cualquier fenómeno que se da al interior o en conexión con el Estado-Nación puede devenir en un problema de seguridad nacional ¿no se convierte al fenómeno en sí mismo, como aquello que vulnera la existencia del Estado omitiendo o minimizando el conjunto de fuerzas que actúan sobre el Estado Nación para que éste exista?

Al pasar de un carácter defensivo a uno preventivo, la seguridad nacional derivada de la antigua doctrina aplicada en América Latina, ve en la amenaza una potencia que le permite justificar cualquier medida con tal de contrarrestarla aún cuando no exista prueba fehaciente de que la amenaza en cuestión será de magnitudes considerables o bien, representará un problema de existencia misma del Estado-Nación.

Si observamos con mayor detenimiento en la Ley de Seguridad Nacional, replica las mismas fallas operativas, por ejemplo, se sujeta a principios que sin embargo resultan contradictorios entre sí como la transparencia y la confidencialidad. Las amenazas resultan extensivas y difusas; equiparando en rango de protección a nuestro país lo mismo que a las autoridades –y sus actividades-, sean de naturaleza civil y/o militar, se apela a que el Estado esté libre de presiones en cualquier campo para imponer su voluntad. En suma, tanto lo que se pretende proteger como las presuntas amenazas en la Ley de Seguridad Nacional contienen puntos de confusión. Tal como señaló alguna vez Joseph Comblín (1979) “la Seguridad Nacional como concepto “estratégico” encierra una paradoja: no se sabe precisamente qué se defiende –si al Estado, la Nación o el gobierno- pero sí se sabe en qué o quién reside la amenaza”. En este caso, cabe decirlo, al final se revelaron los audios y México, sigue en pie.

Callejoneadas

Para próximas entregas, esta columna se encuentra en plena disposición para abordar temas que ustedes, queridos lectores, sugieran.

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