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Crónica: Se puede hacer valer la democracia… ¿con prácticas del viejo régimen?

Imágenes: La Cuarta

 

El presidente Andrés Manuel López Obrador fue contundente en la parte final de su mensaje que ofreció en el Centro Expositor y de Convenciones de Puebla, donde concentró el contenido político: “Nada de fraude electoral… nada de acarrear a la gente a votar… el gobierno no tiene partido ni tiene sindicato, el gobierno es de todos, ya no va a ser como antes, que el gobierno apoyaba a un partido o a un candidato” y una frase que parecería un lugar común sino fuera que la emitió un político que acusó haber sido víctima de fraude electoral a lo largo de su carrera: “elecciones limpias y libres… se puede hacer valer la democracia”.

Mientras, los autobuses de personal y foráneos con choferes incluidos -¿pagados por?-  aguardaban en los alrededores del recinto a buena parte de los asistentes  que trasladaron al evento. Y militantes de MORENA que fueron responsables de su “movilización”  portaban ostensiblemente el chaleco del partido por todo el recinto. Mensaje encontrado en el discurso oficial y en la real politik.

 

 

El acceso al recinto fue ágil, muchos adultos mayores arribaron en grupo y no obstante que son pasadas las diez horas, algunos de los accesos que comunican al inmueble han sido cerrados. Desde las calzada Zaragoza y las avenidas que comunican al inmueble se encuentra un discreto dispositivo de vialidad y seguridad, tal pareciera que es un evento cotidiano y no la primera visita del mandatario a la capital del estado. Quedaron atrás los granaderos, los policías fuertemente armados, las vallas en las calles y los elementos del (hoy extinto) Estado Mayor Presidencial vestidos de “paisano” que complicaban el tránsito e  ingreso a cualquier inmueble en el que se presentara el presidente de la República.

En las puertas de ingreso en el extremo de donde se encontraba el templete no existió ningún filtro de revisión o arcos detectores de metales, el acceso fue absolutamente libre, sin contraseña alguna, no se revisaron bolsos, mochilas, se permitió el ingreso con mantas, banderas con palos; vendedores de nieves y cacahuates ofrecían sus productos dentro del Centro Expositor, solicitando al cliente “que por favor no tirara la basura, puesto que él –vendedor- sería sacado del lugar”. La seguridad fue por así decirlo laxa. Un partido de futbol soccer de primera división en cualquiera de los estadios de la ciudad presenta mayores medidas de control de acceso. Cerca de las trece horas, la canción “Color esperanza” sonaba una y otra vez en las bocinas del recinto, autoría de Diego Torres, un himno informal en la etapa de movimiento de MORENA en el lejano 2006, levantó el ánimo en el tiempo de la “presidencia legítima”, hoy las circunstancias son diametralmente opuestas, ese movimiento es un partido que cuyos integrantes ocupan y copan las más importantes instituciones políticas del país. Fortuna y virtud política.

Aproximadamente a  las trece horas mandatario federal  arribó al Centro Expositor e inmediatamente rumbo al presídium  saludó a quienes estaban a su paso y se dejó tomar fotografías con los asistentes, las vallas solo separaban grandes bloques en todo el recinto, metros adelante su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, Coordinadora de Memoria Nacional Histórica y Cultural, era reconocida y también saludada por el público. Entre los asistentes abundaron los adultos mayores, en grupo o con sus familias, los jóvenes, algunos de ellos universitarios, familias completas con menores y los cuadros históricos de la izquierda poblana.

En el presídium se encontraban: Leticia Ánimas Vargas, oriunda de Huachinango, responsable del programa de becas;  María Luisa Albores González, Secretaria del Bienestar, originaria de Chiapas y con trabajo en comunidades y cooperativas en la sierra norte de Puebla,  en 2012 primera presidenta de MORENA en Puebla; el gobernador Guillermo Pacheco Pulido;  el senador Jesús Encinas Meneses; y la presidenta municipal de Puebla Claudia Rivera Vivanco; junto al presidente se encontraba su esposa Beatriz Gutiérrez Müller, estratégicamente en medio de cada uno de ellos el equipo del presidente colocó a beneficiarios de los programas del gobierno federal.

Al anunciar a cada una de las autoridades del presídium, sonaron esporádicos abucheos al gobernador Pacheco, que posteriormente  el mandatario federal en su discurso les restaría importancia al señalar “el buen trabajo de reconciliación que ha efectuado en la entidad.” El propio López Obrador enfatizaría: “Y aquí lo estoy notando, en algunos estados, que ya visité los 32 estados en los 100 días, las 32 entidades federativas, en muchas partes o en algunas partes, no les fue tan bien a los gobernadores en los actos, les reclamaban, pero aquí la libró el licenciado Pacheco, son más los aplausos.” El discurso del gobernador tuvo una duración de apenas 2 minutos, en una clara estrategia por evitar que el respetable se manifestara igual que con sus pares en las visitas del presidente. El titular del ejecutivo local salió librado.

Resultó sorprendente que al iniciar el discurso de  la Secretaria de Bienestar, María Luisa Albores en agradecimiento a la presidenta Vivanco, los asistentes la abuchearan notoriamente al escuchar su nombre. Unas personas que se encontraban a un lado a pregunta expresa de su proceder manifestaron: “venimos de Canoa y la presidenta no ha cumplido con las promesa de alumbrado en la zona”. Un apunte para ella y su equipo de gobierno que tendrán que trabajar más allá de “complots”, como los misteriosos documentos que circularon en redes sociales y que ordenaban cómo y en qué momento los asistentes a los eventos del presidente debían abuchear a las autoridades locales, que no pude apreciar ni encontrar a alguien quien los portara. La Secretaria del Bienestar usó un teleprónter para enuncia acciones futuras y algunas presentes a 100 días del gobierno de la 4ª transformación.

Como en su época de docente en Tabasco, el Presidente López Obrador explicó las acciones de su gobierno,  ofreció detalles de cada uno de sus programas, montos, cifras; en un formato que tuvo más parecido los mítines en las plazas públicas de la época de candidato y opositor a los gobiernos en turno, repitió las referencias a la 4ª transformación, combate a la corrupción  y al robo de combustible – que padecemos y conocemos muy bien en la entidad- la austeridad,  temas recurrentes  en sus discursos y conferencias matutinas.

El presidente no desaprovechó la oportunidad para presentar a su esposa, quien vivió, estudió y trabajó como periodista muchos años en la ciudad: “Lo otro que quiero decirles, bueno, abro un paréntesis también, porque quiero señalar que mi amor por Puebla tiene que ver con una mujer que ahora me acompaña, con Beatriz, mi esposa, que aquí trabajó, aquí estudió en la universidad y me ayuda mucho, me da buenos consejos y no es para presumir, pero es una mujer inteligente que me está respaldando en mi trabajo.”

López Obrador dejó para la última parte de su discurso el mensaje político: “ Que nadie se atreva a usar mi nombre, para decir que tiene mi apoyo, yo nada más tengo un amo, que se escuche bien y se escuche lejos, mi único amo es el pueblo de México”, lo que provocó una ovación del público. Asimismo el mandatario anunció que no visitaría la entidad hasta pasadas las elecciones, en un claro mensaje que no apoyará ni con su presencia a quien resulte designado como candidato al gobierno del estado por MORENA. Una decisión que es inminente.

La venta de llaveros, camisas con la figura de MORENA y Andrés Manuel López Obrador, fue el colofón de un acto de gobierno de recordó las épocas de las concentraciones masivas cuyo única finalidad era escuchar el mensaje del entonces líder opositor hoy presidente constitucional.

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