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Los tiempos en Salud

En los últimos tiempos se acostumbra que los gobiernos presenten resultados de sus primeros 100 días de gobierno, lo cual es promovido en aras de la rendición de cuentas, la transparencia y el derecho a la información; sin embargo debemos tener en cuenta que esto también puede tener un aspecto negativo, ya que los cimientos de una estructura duradera no se deben construir con “prisas”.

Para el caso de la salud aplica igual, al pasar estos primeros cien días,al gobierno federal se le pedirán cuentas sobre el sector, y debemos reflexionar tanto en las exigencias como en las respuestas. Para empezar, recordemos que durante las campañas electorales y el periodo de transición el tema de salud no tuvo tantos reflectores como debiera.

Los asuntos que principalmente se manejaron ante la opinión pública fueron la transformación del Seguro Popular hacia una cobertura total de los padecimientos, y el abasto de medicamentos. El primer punto fue tergiversado, haciendo creer a algunos que los afiliados a dicho sistema quedarían sin el servicio, mientras que el segundo parece que fue muy bien recibido, ya que la falta de medicamentos es una de las principales demandas de la población, aunque se debe dejar muy en claro que un sistema preventivo como el que se pretende lograr no puede estar basado en los fármacos.

Ahora bien, en los últimos días han surgido diversas quejas por problemas en la operación de instituciones y programas federales de salud o relacionados con este sector. Es aquí donde debemos ver que corren dos tiempos distintos, el de los asuntos que por su naturaleza no pueden esperar y el de los problemas de fondo del sistema que se deben resolver a mediano y largo plazo, pero con paso firme.

No se exagera al decir que las anteriores administraciones dejaron a México hecho un desastre, y precisamente en el campo de la salud cuando nos encontramos en una zona de desastre, debemos clasificar los heridos o en este caso los problemas, priorizarlos, y tener una buena comunicación para evitar malentendidos. Ante situaciones de este tipo sabemos que todos podemos y debemos ayudar (la crítica constructiva, las propuestas y ser responsables con lo que nos toca también son una gran ayuda).

Por último, pero no menos importante, debemos hablar de una de las principales fuerzas que pueden frenar o acelerar los cambios; se trata una vez más de los recursos humanos. Desgraciadamente en el régimen anterior se produjo una burocracia en los niveles más básicos que terminó participando en el “juego” de la simulación de “hacen como que me pagan y hago como que trabajo”, pero también existen aún otro tipo de funcionarios, que añoran los privilegios del pasado reciente, que ven con prejuicios al pueblo al que deberían servir y cuyo ego está lastimado porque creían que estaban salvando a México. Ojalá que el nuevo gobierno invierta en personal capacitado y comprometido, y entre todos cambiemos aquellas mentalidades que tanto daño han hecho al sistema de salud y a la nación.

 

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