| |

Breviarios: El Jefe del Estado y del Gobierno en Puebla capital

Imagen: www.lopezobrador.com.mx

 

Transformación y Revolución

Puebla en el ojo del huracán

 

ICGDE/BUAP

Presidente del Instituto

Latinoamericano de

Historia del Derecho

(ILAHD)

 

Primer acto

El Presidente de la República, que por momentos sus publicistas lo designan solo el nombre de Lic. Andrés Manuel López Obrador, y los chalecos marrones de los operadores de la Secretaría de Bienestar repiten igual, sin subrayar que es el Gobierno de México el responsable del acto, finalmente llegó a Puebla capital a hacer entrega simbólica de los vouchers de bienestar para los programas asignados por la poderosa Secretaría del Bienestar.

Llama la atención que la Secretaría de Economía está ausente de estas estrategias, a menos que la economía social no tenga relación con la economía del desarrollo y del crecimiento. En toda estrategia de asignación de recursos donde se miden impactos sociales el bienestar comienza por ser económico, de servicios y de derechos. No hay economía social ni solidaria que valga si no viene acompañada de un modelo de agencia donde la gobernanza haga eficiente los incentivos por encima de jerarquías o de interferencias asistencialistas.

Vamos a darle el beneficio de la duda al programa de Bienestar pero esperemos que esto no se traduzca en un debilitamiento de organizaciones civiles ni de comités de expertos que pueden incidir en la necesaria transparencia con la que deben moverse estas asignaciones.

AMLO habló fuerte de acabar con politiquerías, y líderes que se recargan en programas y la imagen del jefe de Estado, pero esta misma advertencia tendrá que monitorearse para los encargados de asignar estos recursos tanto en las nuevas secretarías como en las delegaciones federales en cada estado. La cuarta transformación sigue anclada en un sistema político de partidos donde los liderazgos se disputan al interior de estos. La democracia mexicana sigue siendo partidista y por más que el jefe de gobierno se deslinde del partido y de la coalición que lo llevó al poder, no puede ignorar que los competidores en Puebla emanarán de esa misma estructura y tratarán de hacer valer su liderazgo. El entuerto aquí es descifrar quienes eran los verdaderos destinatarios de su enérgico mensaje.

 

Segundo acto

La diferencia entre Transformación y Revolución es sutil pero importante. Por primera vez AMLO mencionó la palabra Revolución en su discurso. Transformar huele a cambiar gradualmente un estado de cosas en otro. Revolucionar es cambiar radicalmente un estado de cosas.

Parece que el Presidente ya se convenció de la necesidad de emprender una Revolución, ante los letargos, las traiciones, las incompetencias de muchos que se siguen cargando a sus espaldas victorias y liderazgos que no les corresponden.

Pero la Revolución requiere no solo su liderazgo personal, sino de una estructura de partido o coalición y de ciudadanos críticos y organizados en asociaciones, que caminen en ese sentido. No se trata de volver a partidos de Estado, pero si de crear una estructura de Partido y Coalición en el Gobierno, como todas las democracias occidentales.

La Revolución no admite transigir con los adversarios en la lucha por el cambio. Por eso, insisto, Madero fue asesinado. La transformación si convive con alianzas, actos y acuerdos con adversarios en el poder. Levantarle la mano al Gobernador Interino, a quien la rechifla fue evidente, va más del lado de la transformación que de la Revolución. En la hora de Puebla, vale la pena pensar si esta transformación nos llevará a la ansiada Revolución.

 

Deja un comentario