| |

El feminismo a la Paty Chapoy

A mediados del año pasado en el Congreso de Argentina se estaba discutiendo la posibilidad de despenalizar el aborto y nosotras en un acto de sororidad salimos a las calles de México para mostrarles nuestro apoyo. Después de esa marcha mis amigas y yo quedamos convencidas, de que como dice una de las consignas más populares SE VA A CAER; el número de mujeres participando, uniéndose y gritando con el verde como símbolo de emancipación no nos dejó duda. Ese fin de semana visité a mi familia, ellos viven en un municipio rural al sur del estado de Puebla, platiqué con conocidas y vecinas: ninguna de ellas sabía que existía una marea verde, que las feministas se estaban organizando y que “afuera” hay mujeres que sin conocerlas están luchando por los derechos de todas, peor aún, estaban en contra del aborto en caso de que después aquí fuera despenalizado por las mismas causales que estaban exigiendo allá.

Fue ahí cuando recordé el divorcio que hace más de 60 años planteó Eliécer Gaitán en Colombia entre el país político y el país nacional y que todavía existe, también en México. Así, mientras el país político crea hashtags para denunciar acoso y agresiones sexuales, discute nuevas masculinidades y utiliza el pañuelo verde; el país nacional se preocupa por sus necesidades inmediatas, por el menú del día y por los precios de alimentos y medicinas.

Sería un error no reconocer los espacios y batallas que hemos ganado las mujeres. Por una parte, ahora a través de un # podemos denunciar, al menos en redes sociales, conductas que hemos decidido no tolerar más, también ahí y vía whatsapp colectivas difunden información y dan acompañamiento a las que han decidido interrumpir su embarazo y psicólogas ofrecen terapia en línea a quien lo necesita sin cobrar un peso. Por otra, México ocupa el primer lugar en embarazo infantil en el mundo, casi la mitad de las mujeres ha sido víctimas de violencia sexual, se acaba de prohibir el matrimonio infantil (que afecta principalmente a niñas), aún existen matrimonios arreglados y mujeres sin estudiar, y ocurren 9 feminicidios al día.

El tema ya está en la agenda pública. En días pasados Paty Chapoy y Silvia Olmedo, ambas presentadoras de dos de las televisoras y programas más vistos del país se pronunciaron a favor del movimiento #MeToo. Es cierto que se ha hecho mucho, la agenda feminista crece en fuerza y espacio todos los días en el país político aunque en menor medida en el país nacional, pero no es suficiente. Quizás haga falta popularizar los encuentros, debates y acciones, descentralizarlas y no dejar que las discusiones se queden entre intelectuales, académicas y redes sociales.

La relevancia de que Paty Chapoy se haya pronunciado a favor del movimiento radica en el alcance nacional y popular que tienen sus palabras. Las feministas leen a Marta Lamas y Blanche Petrich. Pero, ¿a quién ven y escuchan las mujeres rurales e indígenas, las amas de casa?

Dicho de otra modo, el país nacional y el país político tampoco comparten líderes de opinión.

@viriregino                          

Deja un comentario