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Notre Dame ¿un respiro para Macron?

Imagen: tripadvisor.es

El lamentable siniestro para Francia y la humanidad en la catedral de Nuestra Señora de Notre Dame en París es sin duda una tragedia en la que ha conmocionado al mundo entero, pero que sin duda tiene potencial para mantenerse en las primeras planas no sólo en Europa sino en el mundo entero.

Pues cabe resaltar que este incidente ocurre en un momento crucial de mandato del presidente Emmanuel Macron. Aclaro que este no es un artículo que pretenda generar teorías de conspiración o cualquier otra clase de contenido sensacionalista que pretenda generar una serie de reacciones que puedan resultar en falsas suposiciones o títulos amarillistas que lucren con este hecho. Este no es el espacio para ello. Simplemente, lo que se pretende aquí es llevar a cabo un análisis de las implicaciones políticas que este suceso puede traer consigo tanto internacional, como en el contexto nacional de Francia. De la mano no sólo de las últimas noticias internacionales sino también de un  autor clásico de la política, Maquiavelo, en resumen lo que se analizará aquí es política pura.

El movimiento de los autodenominados “chalecos amarillos” es hasta ahora uno de los mayores dolores de cabeza del régimen de Macron y Francia siendo el país que en la historia siempre se ha caracterizado en salir a las calles a defender sus principios y libertades, una vez más da muestra de su naturaleza revolucionaria con este movimiento, naturaleza a la que increíblemente Macron ha querido apegarse muy a su modo personal de gobernar.

Macron llegó al poder con la promesa de reformar Francia y es aquí donde entra lo puramente político: “el que quiere conseguir fama de liberal…un príncipe así acostumbrado a proceder consumirá en tales obras todas  sus riquezas y se verá obligado…a imponer excesivos tributos…Y si entonces advierte su falla y quiere cambiar de conducta, se ganará la fama de tacaño” (Maquiavelo) Macron increíblemente ganó frente a su principal rival; la ultraderechista Marine Le Pen (considerada por muchos como un peligro para Francia debido a las políticas que representaba) y no sólo eso, increíblemente ganó mayoría en el legislativo, su partido del cual es fundador “República en Marcha” le ha servido para ratificar en la asamblea nacional varios de sus edictos. Por esta razón Macron es llamado presidente jupiteriano debido al increíble poder que ha logrado y en tampoco tiempo, nada mal para un hombre que antes de la presidencia jamás ganó ningún puesto de elección popular.

La propuesta de Macron fue de flexibilizar las políticas laborales que se materializaron con cosas la nueva Ley del Trabajo de aquel país y la privatización compañía pública de ferrocarriles (SNCF). Por temas como ese, el mandatario francés se ha ganado el mote de “presidente de los ricos” pues sus medidas han beneficiado a las clases medias y altas de su país. Que se haya puesto a sí mismo el sobrenombre de presidente jupiteriano deja notar cierta presunción por parte del presidente francés. Pero la gota que derramó el vaso en palabras de los propios “chalecos amarillos” fue el alza a los precios de los combustibles, medida que el ejecutivo llevó a cabo para compensar la huella ecológica de Francia. Pero a todo esto, ¿en dónde entra Notre Dame? Bueno, lo cierto es que en las últimas horas ha proliferado una noticia tanto en medios locales de Francia como en todo el mundo.El País: “Macron cancela un discurso de medidas contra el malestar social por el incendio en Notre Dame”. Se está presenciando una oportunidad para el ejecutivo francés de sacudirse un gran obstáculo.Pero no sólo eso, si el presidente Macron tiene astucia política puede aprovechar esta tragedia no tanto para lucrar con ella, si eso lo tiene a bien, sino para retomar el rumbo tanto de su gobierno como del pueblo francés.

El alto impuesto sobre la renta, la baja de impuestos a los ricos franceses ha hecho que los índices de popularidad de presidente francés se hundan. Lo que explica la cita anterior así como la siguiente: “Todo mundo sabe cuan digno de alabanza es el príncipe que cumple la palabra dada…Sin embargo, la experiencia demuestra…que son los príncipes que han hecho menos caso de sus propias promesas …Al final han superado a quienes se han fundado en la lealtad” (Maquiavelo). Si hay algo que admirar de Macron es su honestidad, pues hizo lo contrario a lo que cualquier analista político recomendaría; no maquillar sus verdaderas intenciones. Ya que anunció en su campaña medidas como el no bajar el rango de edad para ser pensionado. ¿Qué era lo que esperaba la ciudadanía francesa que ocurriera si votó por opciones como esta? Con todo esto Macron finalmente retrocedió, anuló el impuesto sobre los combustibles y aumentó cien euros al salario mínimo, demostrando la veracidad de la cita anterior. Y es ahí donde encajaría perfectamente el incendio de la catedral parisina.¿Cómo gobernar un país con un mercado laboral tan rígido? ¿Cómo ser reformista en un país que es revolucionario y por la misma razón es radical en la cuestión de proteger la integridad económica y laboral de sus ciudadanos?

Hay que recordar que a Francia ha pasado por cinco repúblicas y por tanto cinco baños de sangre. La situación de Emmanuel Macron no es fácil, tiene a un país que le urge reformas económicas para que sea más fácil despedir y contratar a capital humano para dejar de depender de la constante deuda que esto conlleva para mantener dicho sistema. Pero al mismo tiempo, esto, como ya se ha visto, conlleva a disturbios en las calles y un tambaleo de la legitimidad y estabilidad del actual gobierno francés. Macron ha proyectado una imagen suntuosa y unas promesas que ha cumplido al pie de la letra, que paradójicamente ha sido un error, pero al mismo tiempo sabe que sus medidas son necesarias. Y para ello le vendría bien que la gente deje de salir a las calles a manifestarse. En resumen todo se reduce a la cuestión de cómo lograr encaminar al pueblo Francés en una sola dirección, sin disturbios en el proceso.

Maquiavelo revela que para controlar a las personas se puede hacer; por el dinero, por el placer, por el miedo y por el honor. Macron bien puede utilizar a su favor las dos últimas respuestas, no tanto porque carezca de recursos para las dos primeras, sino porque se trata de un símbolo religioso  y nacional al mismo tiempo. Tal vez en el resto del mundo no se tenga una idea concreta de lo que realmente representa la catedral de Notre Dame para los franceses, pero para que se pueda dar una de ello aquí en México, es como si se hubiese quemado una mezcla entre la basílica de Guadalupe y una de las pirámides de Chi Chen Itzá o Teotihuacan. Sería una verdadera tragedia nacional y un golpe muy duro al orgullo de muchos mexicanos. Pues eso es lo que está pasando en Francia.

Que se haya quemado este templo católico ¡en plena semana mayor! Puede movilizar a la gran masa católica y no católica de Francia no a acrecentar el movimiento de los chalecos amarillos, sino a la solidaridad para la reconstrucción. Aprovechar el momento para obtener recursos económicos que no le vendrían mal, por medio de organizaciones como la UNESCO es una opción. Sin ir demasiado lejos y retomando el tema, probablemente el gobierno francés no hubiese deseado y premeditado esto, pero Emmanuel Macron ha tenido el acierto de salir ante los medios y no sólo afirmar que Notre Dame quedará más bella que nunca, sino que asegura al pueblo francés que se reconstruirá en cinco años: Reconstruiremos Notre Dame todos juntos”, “Quiero que esto se haga en cinco años”, “Tenemos tanto que reconstruir” “Después de esta prueba, vendrá el momento de la reflexión y después el de la acción. Pero no hay que mezclarlos” Los anterior en sus propias palabras. Aprovechando el recurso del miedo (la religión) y el honor (el orgullo nacional), pues Paris presume de ser no sólo el destino turístico más visitado de Europa sino de todo el mundo. Dentro de la obra de Maquiavelo se esconden mensajes como que; el príncipe debe estar dispuesto a la conjura, ¡el príncipe debe usar la religión como herramienta de cohesión para con sus súbditos! La respuesta que depende de la actitud de Macron está por verse.

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