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El triunfo de la justicia sobre la ley

(O el segundo round en manos de la cuarta transformación)

 

Profesor Investigador ICGDE/BUAP

Presidente del Instituto Latinoamericano de Historia del Derecho (ILAHD)

 

 

“(…) el papel de la ley se presenta como superior al de la
costumbre y no se diga frente a la de una jurisprudencia
docta que es absolutamente ignorada, y más aún ante unos
criterios de equidad, bondad y sentido común que durante
siglos habían servido a la justicia en concreto”
Jaime del Arenal. El aparente triunfo de la ley sobre el Derecho,
La crisis de la Ley, Escuela libre de Derecho de México, 2007.

 

En mi primera colaboración para la Cuarta Noticias, escribí sobre el triunfo de la Ley sobre el Derecho en el caso de la fatídica resolución del TEPJF en el caso de la elección para Gobernador del Estado de Puebla. Con el tema de la puesta en marcha de la mal llamada reforma educativa la cuarta transformación en manos del presidente López Obrador devolvió gancho al hígado en el segundo round.

Cito a propósito a un jurista amigo mío, ligado al pensamiento conservador de la Escuela Libre y de Derecho de México, donde en ese magistral ensayo nos explica muy bien como la tentación Ius-positivista mexicana sepultó desde el siglo XIX la rica tradición del Derecho/Justicia heredado del iusnaturalismo racional y novohispano, por el Imperio de la Ley, donde Derecho se volvió un sinónimo de ley y ésta en fuente principal del Derecho.

Siendo México un país de tradiciones jurídicas muy antiguas y variadas, reconocidas ya desde las reformas constitucionales de 2011, resulta inconcebible que se pretenda insistir en argumentos legalistas que no legítimos, para obligar al Ejecutivo a aplicar disposiciones de una ley que fue votada de espaldas al pueblo y que lesiona derechos humanos garantizados en el artículo primero de la constitución.

Dado que el Congreso ya tiene un proyecto de nueva ley que deroga la reforma punitiva sobre la educación, solo falta el acuerdo político con un sector importante del magisterio para votarla, pero dada la legitimidad de la mayoría, es un trámite que no impide al Ejecutivo, vía memorándum, dar instrucciones políticas a sus secretarios del ramo para no lesionar derechos.

Bajo los principios de equidad, bondad y conciliación, que son ahora fuentes fundamentales del Derecho, AMLO interviene en la esfera de su competencia que es el Poder Ejecutivo. Quienes consideren lesionados sus derechos o se consideren terceros perjudicados por estas acciones, pues tendrán que recurrir al Poder Judicial.

Ahora sí, el legislador representa a la mayoría del pueblo, y con esa legitimidad derrumbará todas las leyes injustas del régimen anterior. ¡Vaya coincidencia de AMLO con los juristas más rigurosos de la tradición que hoy llamaríamos conservadora en México!

Sin embargo, hay una recomendación que ya externé en twitter y ahora la explico con mayor amplitud aquí mis amables lectores. Decía Luis Cabrera en La Revolución es la Revolución, consejero de Madero y de Carranza, que cuando se levanta una transformación de gran envergadura las leyes del antiguo régimen pierden toda legitimidad y se levantan leyes transitorias o disposiciones autoritarias y hasta arbitrarias para enderezar la República a un nuevo estado de cosas que beneficien al pueblo.

Todo esto está muy bien, pero a condición de que su impacto sea transitorio para luego legislar con la legitimidad ganada para hacer leyes nuevas y justas y de esta manera desterrar la tentación del autoritarismo o la dictadura, que fue justo lo que se impugnó de la gestión de Porfirio Díaz.

Saludamos entonces este momentáneo triunfo de la Justicia sobre la Ley y esperemos que la cuarta transformación aterrice en una nueva legislación y constitución que represente el bienestar y progreso democrático de los mexicanos. Tienen ustedes mis queridos lectores, una vez más, la última palabra.

 

1 comentario en “El triunfo de la justicia sobre la ley”

  1. La condición humana en ocasiones nos limita en nuestras reflexiones basadas en razonamientos sintéticos, Con un individualismo mezquino y egoísta como la esencia de este capitalismo salvaje. Esto nos lleva a perdida del panorama social donde vivimos y sobre todo en el diagnostico real de los hechos en relación a la justicia que demanda ante todo el valor de la EQUIDAD. En la practica se podrá decir injustificadamente que existe un sistema «legal» que imparte la justicia. Que lejos está esta aseveración que la tienen seguramente un buen numero de ciudadanos mexicanos. Pero la realidad pesa mas que la ficción legaloide. La ley no es perfecta, pero si perfectible (como la naturaleza humana) y la obligación del sistema legal (jueces, tribunales, investigadores, constitucionalistas, sociólogos, políticos etc) buscar la mejora continua en la generación de leyes con esencia humanística, no discriminatoria sustentada en las condiciones socieconomicas y politicas reales de las diferentes regiones del país y clases sociales sobre el proletariado
    Atte Sergio Briz F.
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