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La cerveza se toma fría y los problemas del alcohol se toman en serio

En días pasados se presentó una iniciativa en el Congreso de la Ciudad de México que tenía por objeto regular la venta de cervezas, y desgraciadamente lo que más destacó fue la propuesta de venderlas “al tiempo” para desincentivar su consumo en la vía pública. Lo anterior provocó una serie de reclamos y burlas en redes sociales, pero más allá de lo desafortunado de esta propuesta, debemos estar conscientes de que el alcoholismo es un problema de salud pública.

Esta situación se viene arrastrando desde tiempos de la Colonia, pues es necesario recordar que en la época prehispánica el consumo de pulque, por ejemplo, estaba restringido ya que aquellas sociedades se daban cuenta de los graves efectos del alcoholismo, de tal manera que violar estas normas se penaba hasta con la muerte. Posteriormente, tras la devastación del modo de vida indígena, muchas de aquellas personas se “refugiaron” en el alcohol y esto se ha repetido a lo largo de nuestra historia entre los grupos más pobres.

Sin embargo, hoy en día el abuso de las bebidas alcohólicas se encuentra en todos los niveles económicos, pues se nos han vendido la idea de que da felicidad o quita penas. Por otro lado, el enfoque prohibitivo ya está agotado, así que debemos cambiar de visión a una como la que propone Humberto Brocca en su libro “Balconeando las drogas”, donde explica que no hay sustancias buenas o malas, sino usos perjudiciales de las mismas.[1]

En ese sentido, es importante tener claro que no se requiere llegar a la adicción para hacer un uso problemático de sustancias como el alcohol, cualquier consumo excesivo puede causar problemas a corto plazo como accidentes, violencia de todo tipo y embarazos no deseados; y si se vuelve constante contribuye al aumento de peso, provoca enfermedades del hígado, sistema digestivo, nervioso e incluso cáncer. Además, estas situaciones no sólo afectan al individuo, sino que trastornan gravemente sus ámbitos: doméstico, escolar, laboral y social en general.

Ahora bien, para poder enfrentar el problema es imprescindible conocer sus características, y de esta forma la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017 (ENCODAT) nos revela que el consumo excesivo* de alcohol ha ido en aumento tanto en adolescentes como en adultos, y en especial entre las mujeres, aunque todavía no se encuentran en niveles de consumo tan altos como los hombres.[2] Este consumo excesivo en adolescentes y mujeres es alarmante, y no se trata de asuntos moralistas, pues en el caso de los jóvenes se sabe que sus cerebros son más vulnerables a cualquier droga, y respecto a las mujeres por su constitución física toleran menos el alcohol.

Hasta ahora las principales acciones contra este problema se han enfocado en disminuir la disponibilidad de bebidas etílicas, ya sea en áreas u horarios determinados, o bien económicamente a través de impuestos; pero si queremos una solución integral, requerimos que las áreas de promoción de la salud de la secretaría de salud impulsen un trabajo intersectorial para fomentar el conocimiento sobre el uso y abuso del alcohol, así como hábitos saludables que sustituyan dicho abuso.

Finalmente, también se debe mejorar el acceso al tratamiento de la dependencia al alcohol, pues sólo 13.9% de estas personas lo han recibido2, lo cual se incluye dentro del enorme reto que tiene el Sector Salud de crear una red de servicios accesible económica, geográfica y culturalmente, con personal orientado a la detección oportuna de problemas.

 

Recomendaciones: acompaña tus bebidas con comida, no consumas más de 1 bebida alcohólica por hora y no más de 3 bebidas por ocasión si eres hombre o 2 si eres mujer, no las combines con otras sustancias. Y si vas a manejar, no bebas, cualquier cantidad de alcohol disminuye tu habilidad al volante aunque no lo quieras creer.

 

 

 

[1] Brocca, H. Balconeando las drogas, Editorial Impresora Apolo, México, 2012.

[2] INPRFM; INSP, CONADIC, Secretaría de Salud. Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017: Reporte de Alochol. Villatoro-Velázquez JA et al. México; 2017.

*Consumo excesivo en el último mes: Consumir 5 o más bebidas (hombres) o 4 o más bebidas (mujeres) en una sola ocasión, dentro del último mes.

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