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#Andanzas: Notas dispersas e íntimas sobre el nuevo modo de vida en Puebla (1)

La intimidad desde la que escribo este texto transgrede la costumbre de poner una barrera entre lo personal y lo público, tan característica del género periodístico que me permito practicar torpemente desde hace algún tiempo, esperando perfeccionarlo en algún momento. Sin embargo, cabe destacar que las siguientes notas dispersas tienen el génesis en el reciente fallecimiento de una de las personas que me brindaron una cantidad tan generosa de apoyo y amor en todos los sentidos, que no puedo menos que dedicarle lo que escriba por el resto de mis días, pues de no haber sido por sus palabras de aliento en las horas más bajas, aun cual él tenía las suyas, no hubiese tenido el valor de reponerme en mis momentos más oscuros. Hoy singularmente, mientras estoy frente a mi computadora recuerdo que cuando era niño y el apoyo no se sentía en mi hogar, con toda la generosidad que lo caracterizó, brindó todo lo que estaba a su alcance, diciéndome “No te preocupes, Jeancito, todo lo que damos se nos multiplica”.

Para ti, tío Alejandro, “Licenciado, Senador, Doctor” o simplemente tío Pachón. Espero que desde lejos sigas cuidando mis pasos y me veas convertido en aquello que tanto quisiste para mí.

El reciente fallecimiento de mi tío me hizo poner sobre balanza una serie de sucesos que en apariencia y hasta donde me alcanza la conciencia poco afinada no tienen correlación causal, sin embargo, en conjunto y bajo la observancia correcta, son un fenómeno que podría marcar un parteaguas no sólo en mí, sino para quienes vivimos en Puebla.

Los poblanos estamos en un punto de inflexión en nuestro modo de vida. Puebla ya no es la ciudad de la que tanto nos hablaban nuestros abuelos y padres, en mi caso. Simplemente estamos transmutando del modo de vida provinciano a uno más cercano al de las metrópolis. Las reflexiones de Jean Lyotard sobre la posmodernidad vienen muy bien para ejemplificar mi punto: para Lyotard, la posmodernidad nace cuando superamos los 4 grandes mitos que moldearon la época moderna: el iluminismo (razón), el cristianismo, el marxismo y el capitalismo. La caducidad de esos macro relatos, nos hicieron entrar en otros, aun muy confusos.

A mi parecer, los poblanos estamos en un proceso de reacomodo de la vida en la ciudad, como rompiendo aquellos mitos que moldearon nuestra vida por mucho tiempo, y más en lo personal, aquellos otros que me hacen ver que el tiempo avanza más rápido de lo que quisiera aceptar. Son 4 mitos, que, a mi parecer, se están quebrando de a poco y con los que aprendí a vivir en Puebla: “no somos la ciudad de México: no hay delincuencia, contaminación, Puebla es chico y conservador”.

El primero de ellos, sobre la delincuencia, se ha quebrado: la percepción de la seguridad en Puebla Capital ha llegado a superar los 70 puntos porcentuales, hay días en los que las notas periodísticas son sobre hasta 5 asaltos al trasporte público en una mañana.

El segundo de ellos, la calidad ambiental de Puebla se rompió hace algunos días cuando la primera contingencia ambiental, además de las olas de calor que hemos enfrentado a las que no estamos muy acostumbrados, llegaron de golpe.

Puebla no es chico para nada, la ciudad crece sin ningún tipo de ordenamiento territorial, principalmente al sur.

Puebla ya está en una renovación de valores constante, como lo indicó Nietzsche respecto a la cultura occidental. La riqueza de pensamientos que convergen en Puebla, gracias a ser un polo de desarrollo educativo, si bien no ha sido explotada al máximo, sí ha impactado en la vida media, pues hay cada vez más colectivos estudiantiles dispuestos a quebrar el estigma conservador que nos caracterizó hace algún tiempo. Tanto así que en fechas próximas la diputada local, Rocío García Olmedo, está por presentar una propuesta para despenalizar la interrupción del embarazo.

Puebla está mutando de valores, está superando su modo anterior de vida, como alguna vez lo propuso Lyotard. La adaptación a un nuevo estilo de vida consiste en entendernos en medio de una circunstancia adversa y nueva, en la que en la renovación del modo de vida, entender que el tiempo avanza, es crucial.

En una siguiente entrega escudriñaré más a fondo lo anteriormente expuesto.

CaAn. Si el orden importa, es intrascendente si le encuentras sentido a la falta de lucidez con la que escribo esto. Para ti, las veces que me nazca.

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