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Hacia un equilibrio en el tema de las medicinas

Durante las últimas semanas el Sector Salud ha estado en la agenda pública por varios motivos, uno de ellos son los medicamentos, y para empezar es justo reconocer que la presión de la sociedad ha servido para que el gobierno federal empiece a comunicar sobre este problema. De esta manera se dio a conocer que, como en muchos otros aspectos, la administración anterior dejó los negocios hechos antes de irse, además nos enteramos de un aparente sabotaje hacia el gobierno por parte de empresas que no quieren dejar de vender las medicinas a precios exageradamente elevados; y por otro lado se anunció un éxito en la reestructuración de los esquemas y compras de medicamentos para en VIH-SIDA que puede servir de ejemplo para el resto de los fármacos.

El Presidente de la República ha dicho que “para la salud y la educación no hay límite de presupuesto» y desde la campaña se propuso eliminar el cuadro básico de medicamentos, lo que significa, dejar de basarse en una lista acotada de fármacos, y en cambio proporcionar cualquier medicamento que las personas necesiten. Este es un gran objetivo, por lo tanto, para alcanzarlo es necesario avanzar poco a poco con una adecuada priorización.

La logística para el abasto de medicamentos es un proceso complejo que para empezar requiere de buena planeación, posteriormente negociación con los proveedores a fin de conseguir los mejores precios, hacer todos los trámites para las compras, recibir los productos, contar con infraestructura de almacenamiento y distribución de distintos niveles en todo el país, tener adecuadas prácticas de prescripción por parte de los profesionales de la salud, surtir las recetas en las farmacias públicas y todo un sistema de información que dé seguimiento a cada paso de esta cadena con el fin de mejorarla constantemente. Como se puede ver, es necesario el trabajo conjunto de todos los niveles de gobierno, recordando que hasta ahora los Estados tienen a su cargo la mayor parte de la atención a la población no asegurada.

Al igual que las energías y los alimentos, este es un tema de soberanía y seguridad nacional, no es inteligente depender del exterior o de empresas nacionales carentes de ética para atender la salud de millones de mexicanos y mexicanas, por lo que hay que fortalecer la producción pública de medicamentos estratégicos; pero ¿Cómo podemos ayudar a enfrentar este problema?

Para empezar, debemos recurrir más a la Medicina Preventiva y evitar en la medida de lo posible el farmacocentrismo, es decir, creer que la salud está ineludiblemente relacionada con la toma de medicamentos. Si a pesar de la prevención contraemos alguna enfermedad, debemos saber que en muchas ocasiones, como en la mayoría de las infecciones respiratorias o gastrointestinales, las medidas a tomar no necesariamente incluyen fármacos y mucho menos antibióticos. Las personas que tienen enfermedades crónicas también pueden prevenir complicaciones y de esta manera evitar consumir más medicinas, así como preguntar en la consulta para qué sirven los medicamentos que se le están recetando y revisar con el personal de salud si todos los que vienen en la lista continúan siendo necesarios. Finalmente, también se puede ayudar denunciando cualquier irregularidad que observemos en el mencionado proceso de abasto.

Sigamos ejerciendo una crítica constructiva a las acciones del sector salud y del resto de nuestro gobierno para lograr los objetivos que nos hemos planteado.

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