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El «efecto boleta». El caso del PT y PVEM en las elecciones en Puebla.

El pasado domingo 2 de junio se celebraron elecciones para Gobernador en Puebla, desde esa noche aparecieron los primeros análisis de los resultados electorales en los medios de comunicación, utilizando la información disponible en el PREP.

Algunos analistas subrayaron la baja votación de Morena respecto a los resultados del año pasado, asegurando que, sin los votos de sus aliados, Luis Miguel Barbosa hubiera sido derrotado por el candidato del PAN, PRD y MC, Enrique Cárdenas.

Llama la atención el incremento en la votación que registró el Partido del Trabajo, que alcanzó 163,044 votos, un incremento de 20.8% respecto de la elección de 2018, que lo coloca como la cuarta fuerza política en el estado, a pesar de la baja participación en las urnas. Hay quienes atribuyen el incremento en la votación del PT a la organización, movilización y la disciplina partidista.

Considero que hay una explicación alternativa al éxito de ésta formación políticas en las urnas, me refiero al “Efecto boleta”. Existe una vasta literatura sobre el tema “efecto del diseño de la boleta de votación” o ‘ballot effect’. Consiste en un sesgo cognitivo que beneficia a los candidatos/partidos que ocupan los primeros recuadros en detrimento de aquellos que ocupan las últimas casillas. ¿Cómo podría manifestarse el “efecto de la boleta” en el caso de Puebla?  ¿El orden en que se presentan los partidos en la boleta electoral pudo haber sesgado la decisión de los electores poblanos? La evidencia empírica sugiere que sí. El votante una vez en las urnas, podría dedicar más atención a los rostros y los nombres de los candidatos en las primeras casillas, dedicando menos atención a los que ocupan los recuadros inferiores (Georg, 2010).

En México, la ley electoral establece que el orden de los recuadros en la boleta se asigna en función de la fecha del registro de los partidos políticos. Es por ello que el partido político que ocupa la primera casilla es el PAN, pues su registro data de 1939, el segundo es el PRI y así sucesivamente.

De esta manera de asignar el orden de los recuadros surgen dos hipótesis que me parecen relevantes en esta coyuntura: 1.- El orden como se distribuyen los recuadros en la boleta tiene alguna incidencia en los electores; y 2) El orden de los partidos en la boleta podría sumar votos a partidos aliados que figuran en los primeros recuadros.

El PT ocupa la cuarta posición, y es el primer emblema en el que aparecía el candidato Luis Miguel Barbosa en la boleta para Gobernador de Puebla, inmediatamente después estaba el PVEM, mientras que Morena aparecía en la última posición.

De existir el efecto, se podría manifestar principalmente en los electores movilizados por las estructuras de Morena, que llevaban la consigna de votar por Luis Miguel Barbosa, pero que al momento de votar, marcaron el primer emblema en donde vieron el nombre o la foto del candidato, sin percatarse del logotipo del partido.

Como esta es una hipótesis que amerita un análisis empírico, no puedo afirmar objetivamente que existe o no un “efecto boleta” en el caso de Puebla en 2019, ni mucho menos sacar conclusiones sobre su magnitud. Sin embargo, es una explicación plausible del incremento en la votación del PT, ya que ocurre con más frecuencia en elecciones con un alto porcentaje de voto clientelar.

 

Conclusiones

En primer lugar, es altamente probable que el incremento en la votación del PT se deba al “Efecto Boleta”. En segundo lugar, considero que es posible que el apoyo social de Morena empiece a caer en los próximos meses, a consecuencia de un ajuste entre las expectativas generadas y la realidad. Sin embargo, es prematuro hablar a estas alturas de una debacle de Morena. En tercer lugar, no hay elementos para afirmar que el PT o el PVEM hayan incrementado considerablemente su base electoral por méritos propios, como afirman algunos analistas.

 

 Propuesta

 Asumiendo que exista un “efecto boleta”, que su magnitud sea lo suficientemente significativa y que se considere deseable esterilizar las boletas electorales de cualquier sesgo, una solución para lograrlo podría ser asignar el orden de los recuadros de las boletas de votación de manera aleatoria entre los partidos. Esto obligaría al elector a revisar cuidadosamente las alternativas presentadas en las boletas electorales al momento de ejercer su voto. Esta opción podría verse como una “segunda mejor” alternativa (second best), a un ideal donde cada boleta de votación sea única y presente a los partidos de manera aleatoria. Pero esta alternativa probablemente encuentre resistencia de los partidos que se benefician del status quo, argumentando que podría ser “confuso”, “costoso”, “de difícil escrutinio”, etc.

Referencias

  1. Geys, Benny y Bruno Heyndels, (2003) ‘Ballot layout effects in the 1995 elections of the Brussels’ government’ Public Choice 116, pp. 147-164.
  2. Hamilton, James T. y Helen F. Ladd, ‘Biased Ballots? The Impact of Ballot Structure on North Carolina Elections in 1992’ Public Choice, Vol. 87, No. 3/4 (1996), pp. 259-280.
  3. Kahneman, D. y A. Tversky (1981) ‘The Framing of Decisions and the Psychology of Choice’ Science New Series, Vol. 211, No. 4481, pp. 453-458.
  4. Lutz, Georg (2010) ‘First come, first served: the effect of ballot position on electoral success in open ballot pr elections’ Representation 46:2, 167-181.
  5. Taebel, Dalbert, (1975) ‘The effect of ballot position on electoral success’ American Journal of Political Science, vol. 19, No. 3, pp. 519-526.

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