| |

Gobernar es trascender: AMLO y Barbosa

El primer discurso de Luis Miguel Barbosa como gobernador del estado de Puebla estuvo cargado de simbolismos y frases que delatan su callo en la arena pública. Sin embargo, hubo una que atrajo particularmente mi atención y fue titular de diversas notas periodísticas: “Me inspiro en un hombre de época, de un gigante, en el pensamiento de Andrés Manuel López Obrador”.

Esta declaración levantó mi interés por muchas razones, una de ellas es saber si se puede entender, interpretarse e inspirarse al cien por ciento en un hombre como lo es el presidente Andrés Manuel, dado lo enredado y disperso de su discurso.

No me toca partir de la cómoda posición de juzgar al personaje desde el infranqueable anonimato, sin embargo y sin alguna intención contraria a la del análisis, creo que interpretar a Andrés Manuel es un reto enorme o si no es que imposible.

Cada mañana el presidente dicta la agenda de la semana, anuncia en clave épica sus actos de gobierno, desde el cambio de un secretario de su gabinete hasta el anuncio de una política de Estado desde la conferencia en Palacio Nacional. Sí, el presidente Andrés Manuel hace historia a la par que hace gobierno, o por lo menos eso es lo que cree. Parece que no gobierna tanto como para redimir a los marginados del sistema, sino para que se cuenten las hazañas de la cuarta transformación en los libros de la SEP en algunos años, como se hace ahora con sus referentes (Juárez, Hidalgo y Madero). Ese es el eje rector de su pensamiento. Hacer Historia.

No es muy distinto con Luis Miguel Barbosa. El tono de sermón gobernador, lleno de parábolas y declamaciones que suenan a dictado para espectaculares primeras planas, es el tono de alguien que se entiende como enclave de la historia. Desconozco la cercanía entre estos dos personajes, lo que sí se puede saber por simple observación es que ven a la política como medio para la trascendencia. Si podemos estirar un poco el razonamiento, citar constantemente a la historia en sus discursos y querer desterrar de la vida de los poblanos los 8 años de morenovallismo es muy similar al proceso de descrédito y muerte inducida que se le está haciendo a los órganos autónomos por parte del presidente Andrés Manuel.

En Puebla, la 4T se está enfrentado al “Acciones que transforman” de Rafael Moreno Valle y séquito con una cruzada a través de la historia reciente.

El gobernador no enfrentará al pasado en un mismo nivel ideológico que el presidente. Enfrentará una deuda pública oculta de 44 mil millones de pesos, además de todos los símbolos visuales que emanaron de dicho régimen, como lo son estadios y puentes construidos durante el mandato extendido de Rafael Moreno Valle.

Hasta hoy, parece que Luis Miguel Barbosa se ha inspirado en su visión de confrontación histórica como prioridad en su gobierno, esperemos que su preocupación del combate al pasado como método para mejorar el presente y el futuro no sea un distractor para atender la inmediatez.

Deja un comentario