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Para entender y participar en los nuevos planes de salud

@PaulinBadillo

paulinbadillo@gmail.com

Del 7 al 9 de agosto pasados se llevaron a cabo audiencias públicas en la Cámara de Diputados para escuchar opiniones sobre la iniciativa de reforma a la Ley General de Salud presentada por el Diputado Mario Delgado, donde entre otras cosas, se propone sustituir al Seguro Popular por el Instituto de Salud para el Bienestar.

Para dimensionar la importancia de este cambio, es necesario saber que los sistemas de salud como los conocemos hoy tienen una de sus raíces en Alemania, donde hace aproximadamente 130 años se empezó a dar servicios médicos a los trabajadores, porque a los dueños de las fábricas no les convenía que se enfermaran. En México fue hasta 1943 cuando se fundó el IMSS, que otorga servicios médicos y otras prestaciones sociales a las personas con trabajo “formal”, y con el tiempo se fueron creando instituciones similares para trabajadores federales (ISSSTE), de PEMEX, de las Fuerzas Armadas, etc; pero se siguió dejando de lado a millones de personas que trabajaban por su cuenta, quienes recibían servicios limitados a cargo del Gobierno Federal.

Posteriormente, entre 1983 y 1996 se llevó a cabo un largo proceso de “descentralización” para que cada Estado de la República se hiciera cargo de los servicios de salud, y en 2004 se creó el Seguro Popular para las personas sin Seguridad Social, que a similitud de una aseguradora privada, paga a los establecimientos de salud (públicos o privados) por atender a sus afiliados, considerando una lista de enfermedades limitada. Esto, que pudo haber sido una transición hacia la atención completa de la salud para todas las personas, no logró el avance esperado debido a la ineficiencia burocrática y al robo de los recursos por parte de muchos gobernadores y otros funcionarios.

Lo que ahora se propone se basa en una visión diferente, que consiste en que todas las personas que se encuentren en México tengan derecho a la salud, lo cual incluye la atención de todos los padecimientos que pudieran presentar. Hay quien considera que esto no es costeable, pero existen países que lo hacen mediante el pago de impuestos, el uso eficiente de los mismos y acciones de promoción de la salud y prevención que evitan que se presenten con frecuencia enfermedades caras de tratar.

Para ayudar a lograr este objetivo, se propone crear el Instituto de Salud para el Bienestar, que tendría como una de sus principales tareas contribuir a coordinar a todas las instituciones de salud con el fin de que la gente tenga acceso efectivo a los servicios de salud, lo cual contempla acuerdos entre los Estados y el gobierno Federal para que este u otras Instituciones (como el IMSS) se encarguen de atender a la población, recibiendo los recursos correspondientes del presupuesto.

Como ya se ha dicho en estas columnas, una de las propuestas más mediáticas ha sido la de los medicamentos gratuitos, sin embargo, se debe entender que esto al igual que todos los servicios de salud, serán gratuitos al momento de recibirlos, pero se pagan con nuestras contribuciones a las arcas públicas. Asegurar el abasto de fármacos es muy importante y atinado, pues se trata de una de las principales fallas del sistema de salud, no obstante, debemos ser conscientes que los medicamentos no son suficientes, ya que para tener salud necesitamos de cuestiones más profundas como un ambiente no contaminado, educación orientada a la salud, trabajos saludables, vivienda adecuada, servicios públicos de calidad, entre otras. A todo esto le llamamos Determinantes Sociales de la Salud.

Por supuesto, lo anterior será difícil y se tendrá que ir haciendo progresivamente iniciando por quienes más lo necesitan, es decir con un enfoque de equidad. Pero todos podemos y debemos participar de manera individual o colectiva empezando por informarnos a través de fuentes confiables y manifestando nuestras propuestas, quejas, necesidades u opiniones a los servidores públicos de todos los niveles por cualquier medio posible, como en los formatos físicos o electrónicos que ya existen en las dependencias, en las redes sociales y en los actos públicos.

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