| |

BUAP déjà vu

Imagen: Radio BUAP

Déjà vu es una expresión francesa que significa “ya visto”, la utilizo en el contexto del enfrentamiento entre la Auditoría Superior del Estado (ASE) y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), la primera una institución dependiente del Congreso, cuyo titular fue recientemente nombrado por la mayoría de diputados que conforman el poder legislativo, y la BUAP como la institución de educación superior más importante del sureste del país por sus contribuciones en la docencia, investigación y difusión de la cultura.

Este clima de encono y confrontación entre estas dos importantes instituciones del Estado en Puebla, guardando las debidas proporciones, no se veía desde la década de los setenta y ochenta del pasado siglo cuando la polarización ideológica que vivimos en el seno de la sociedad poblana se trasladó a las calles entre la comunidad universitaria, sectores conservadores y altos funcionarios del gobierno del estado.

De aquella universidad abandonada presupuestalmente, con severos conflictos internos y externos, con una incapacidad para cumplir sus funciones para las cuales fue creada, hoy no queda ni rastro: en 2019 la comunidad universitaria integrada por estudiantes de educación media superior, superior y posgrado; docentes; investigadores y trabajadores rebasó los 100 mil integrantes. Este año la institución ofrece 83 programas presenciales de licenciatura, algunos de estos están disponibles en modalidad semipresencial  y a distancia. Los campus regionales suman 18 ubicados por toda la entidad. Los programas de posgrado en todas las áreas del conocimiento están conformados por 23 doctorados, 47 maestrías y 14 especialidades; en los que dos terceras partes de sus estudiantes reciben una beca de manutención de parte del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) mientras los cursan. Centros de investigación en las ramas del conocimiento, como el Instituto de Ciencias (ICUAP) que este año cumple su 45 aniversario, es un espacio pionero en su campo. Compañías de música, teatro y danza, un complejo cinematográfico que exhibe películas que las cadenas privadas ignoran; son algunos de  los logros que la BUAP ha construido desde aquella ya lejana y complicada época.

Las declaraciones en medios de comunicación de los titulares de ambas instituciones, no deben ser percibidas como falta de transparencia o una negativa sin fundamento para el diálogo. Lo que pretendía la ASE es legitimar lo ilegal porque no había, ni hay sustento jurídico para la forma como se quiere «auditar» y «entrevistar» o dialogar entre estas instituciones; sin embargo, resulta paradójico que un Congreso conformado por una mayoría de corte “progresista” encabece una andanada que pretende situarse en el imaginario colectivo como una falta de transparencia de parte de la institución de educación superior. Todas las entidades públicas que reciben recursos son auditadas permanentemente por instancias que así lo obliga la ley, como la Auditoría Superior de la Federación y los órganos estatales, basta una consulta en sus sitios oficiales para revisar el resultado de las auditorías.

La burocracia política se impone, las fobias y animadversiones personales, en el contexto de cambio de paradigmas institucionales con miras a la honestidad -no mentir, no robar, no traicionar- se contradice con acciones contra la BUAP. Las universidades son actores fundamentales para el desarrollo económico, social y cultural en la entidad, el control de la burocracia política, como en el pasado, resultó en una trágica confrontación, a lo que nadie quiere regresar. Se consiguió y ha consolidado la Autonomía Universitaria, como concepto fundamental de estabilidad política en Puebla.

Deja un comentario