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Transporte público en Puebla

Imagen: @RUTA_Puebla

A finales de la década de los ochenta del pasado siglo, el gobierno del estado operó el Servicio de Transporte Poblano, con autobuses modernos que coloquialmente fueron conocidos como “chatos”, ya que el motor se encontraba en la parte trasera del vehículo. Con el paso del tiempo el organismo quedó a la deriva como resultado de manejos administrativos opacos, falta de inversión y la usencia de un plan integral de transporte; ya que este servicio competía directamente con las unidades concesionadas.

En la primera década del presente milenio, el gobierno del estado concesionó a un grupo de transportistas, la ruta 11 norte-sur. Existían paraderos exclusivos para este transporte, la gran falla era que convivía con los autobuses concesionados y al realizar paradas en el carril de extrema izquierda, sin que estuviera confinado, los percances con automóviles por alcance eran recurrentes.

En 2013 con la inauguración de la línea 1 de la Red de Transporte Articulado (RUTA), la troncal Tlaxcalancingo-Chachapa, parecía que al igual que la ciudad de México con el Metrobus cuya primera línea se inauguró en 2006, Puebla adoptaría un servicio sustentable y eficiente. Los problemas nuevamente surgieron con la mala planeación de las unidades alimentadoras y la convivencia con las rutas concesionadas, que solo fueron desviadas del recorrido la troncal, estos hechos mostraron la ausencia de un plan integral, uno de los talones de Aquiles del transporte público en la entidad.

En el municipio de Puebla contamos con 3 líneas de RUTA y no se tiene información que a mediano plazo operen nuevos corredores. El “Programa Estratégico de Transporte Público y Movilidad” que propusieron autoridades de la materia del pasado gobierno se quedó como una nota de prensa.

El reciente aumento al precio del pasaje después de 9 años que se mantuvo sin cambios era una gran oportunidad de parte de las nuevas autoridades para traer el tema a la discusión pública. La respuesta fue un plazo que se cumplirá a mediados del mes de febrero para la “modernización” de las unidades. Esta medida fue similar a las de gobiernos anteriores, promesas vacuas y respuestas a medias.

Perdimos una oportunidad para abordar un tema que compete a todos, no solo a quienes somos usuarios del transporte público, sino a todos los que aspiramos a una ciudad con una movilidad viable y eficiente.

 

 

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